La didáctica: tu oportunidad real de conseguir la plaza

Muchos opositores dejan la didáctica para el final, como si fuera un añadido. Se centran primero en la teoría y la práctica —que, por supuesto, son importantes— y solo cuando terminan esa primera parte se ponen a pensar en la programación. Ese es, sin duda, uno de los errores más comunes… y más peligrosos.

La didáctica es la única parte de la oposición que sabes con seguridad que vas a tener que defender con lo que tú hayas preparado. Es tu carta de presentación como docente. Es donde puedes demostrar que no solo sabes, sino que sabes enseñar. Que conoces a tu alumnado, al sistema educativo y que eres capaz de diseñar una propuesta coherente, estructurada, con sentido… y con alma.

Para hacerlo bien, hay que dominar muy bien sus elementos. Tan bien que consigas que todos encajen entre sí y se refuercen mutuamente. Y, al mismo tiempo, que te permitan dar rienda suelta a tu imaginación y enseñar como ese profesor o profesora que marcó tu vida, o como ese docente que tú quieres llegar a ser.

Tal vez tu vocación sea contribuir a una educación más justa, enseñando con rigor lo que la legislación nos pide. O quizás prefieras llenar tus clases de creatividad y hacer que cada experiencia sea inolvidable. Sea como sea, eso solo lo puedes mostrar en la didáctica. Por eso, no es una parte más: es la parte que puede marcar la diferencia.